Es el rey de los platillos. Cuenta con siete variedades reconocidas, aunque a lo largo del Estado se encuentran muchas más. Se trata de una salsa en la que predominan chiles y especies. Dependiendo de ellas se generan las variedades de sus colores: El Negro hecho con chilhuacles, es uno de los más famosos, el Coloradito es dulzón, el Almendrado es elaborado con almendras aceitunas y alcaparras, el Verde, que toma su color por el número de hierbas olorosas que lo componen, el Amarillo cuenta con...
Se trata de una asociación de dueñas de restaurantes de varias regiones de Oaxaca en su mayoría adultas mayores, cuyo fin es difundir las tradiciones gastronómicas, la forma ancestral de preparar los alimentos, como moler con metate o molino de piedra, el conocimiento de los ingredientes originarios y los secretos que conducen a la preservación de los sabores tradicionales.
La alta cocina oaxaqueña, se le reconoce como cocina de vanguardia y está representada por chefs que toman como base la comida popular oaxaqueña a la que le aplican su toque personal. Esta cocina puede disfrutarse en los mejores restaurantes de la ciudad, en menús de degustación acompañados con experiencias de maridajes de bebidas tradicionales.
Los chefs son los herederos de esta larga tradición gastronómica. Verdaderos expertos en olores, sabores, colores y nombres de ingredientes y secretos de fusiones, capaces de trasmitir esa cultura de la alimentación y transformar cada platillo en experiencias trascendentes de alto valor emocional para el comensal.
Se desarrolla durante el mes de julio, dentro del marco de la Guelaguetza y tiene el objetivo de difundir la cultura del mole, exponiendo más de veinticinco de sus variedades, acompañadas del tradicional mezcal y deliciosas tortillas de comal. Este festival cuenta con la participación de importantes cocineras tradicionales, chefs y restauranteros de la ciudad.
Este festival tiene por finalidad posicionar al Estado de Oaxaca como un referente gastronómico a nivel internacional. Esta actividad busca contribuir al rescate, permanencia y promoción de la cocina oaxaqueña y propiciar su evolución. Se lleva a cabo mediante muestras gastronómicas, degustaciones, talleres, encuentros de negocios y cuenta con la participación de chefs de talla internacional.
Oaxaca se caracteriza por su gran variedad de bebidas artesanales. El mezcal es el elixir de las bebidas artesanales oaxaqueñas. Oaxaca cuenta con 120 variedades de maguey de las 120 que existen en todo el mundo. Las distintas clases y tipos de mezcal dependen del tipo de maguey, el clima, la técnica de destilación y del recipiente donde se le deja reposar.
Elaborado con granos de cacao blanco, harina de maíz tostada, semillas de mamey, azúcar y la flor de cacao, el tejate es una bebida popular muy refrescante que quita la sed y da energía. Se puede disfrutar todo el año en los mercados de la ciudad y tiene su propia festividad en el marco de las fiestas de la Guelaguetza.
El chocolate oaxaqueño tiene un sabor único debido a su preparación artesanal. Los granos se muelen añadiendo almendras, canela, azúcar y hasta anís. Se puede tomar con leche o agua. En Oaxaca se pueden encontrar aromáticos molinos donde se puede degustar en pasta o en malteada.
Es un derivado del lácteo y se aplica a diario en botanas y muchos de los platillos oaxaqueños, aunque se consume en todo el país por su característica de deshebrarse y fundirse al contacto con el calor. Es originario de los valles centrales los cuales son reconocidos como la “Cuna del quesillo”.
Es de los platillos más conocidos de Oaxaca y su tortilla típica tiene una textura y dureza intermedia entre la tortilla blanda y la tostada. Ésta es untada con asiento de puerco, rellena de quesillo, col picada, tasajo asado y salsa picante. Es el platillo principal en Mercados y restaurantes gourmet de la ciudad.
Es un postre oaxaqueño muy similar a una “crema de maíz” que se elabora tomando como base este grano molido con leche o junto a otros frutos como el coco, la nuez, el téjate o fresas para darle sabor. Puede encontrarse en Mercados y festividades de la ciudad.
Son helados de sabores frutales a base de agua, elaborados de modo artesanal en botes de acero inoxidable que se coloca dentro de barriles con hielo y sal que deben permanecer en movimiento constante. Los sabores más tradicionales en nieves son la leche quemada, limón, tuna, nuez, pétalos de rosa, beso oaxaqueño, beso de ángel y nieve de mezcal.
Se preparan con jarabes de diversas frutas y son parte de la rica historia cultural de Oaxaca. Aunque muchas de estas aguas existen en otras partes del país, los ingredientes, la calidad de sabores y la forma de preparación hacen que las aguas frescas de Oaxaca sean las más conocidas del país.
Consumidos como postres o de forma aislada, los dulces oaxaqueños son muy requeridos por quienes visitan el Estado. Esta rica repostería cuenta con gran variedad de formas y sabores de dulces entre los que se destacan: menguanitos, barquillos, marquesote, rosca de yema, empanadas de lechecilla, cocadas y mamones.
La palabra tamal, proviene del náhuathl: “tamalli” que significa envuelto. Se trata de un guisado envuelto en masa de maíz que es cocido al vapor. Entre los tamales más conocidos se encuentra el de mole negro, el de frijol, de chepil, rajas con chile y queso y el tamal de dulce hecho a base de panela.
Es el pan más popular de Oaxaca y está elaborado de modo artesanal en hornos de leña. Un pan de textura esponjosa y dulce, hecho con huevos. Inicialmente fue creado para el Día de Muertos pero hoy es tradicional en todas las celebraciones de la ciudad y no hay sabor que se le iguale.
Son insectos que se comen desde hace más de 300 años y hoy se integran a los platos típicos regionales. Toman la tonalidad rojiza al verterlos en agua hirviendo y luego se fríen con chiles, limón y ajo y pueden encontrarse en los mercados de la Ciudad de Oaxaca.
Es uno de los platillos más antiguos y de gran sabor. Las “guías” son los tallos de la flor de calabaza o de chayote y la sopa resultante se acompaña con chochoyotes y sazonada de tal modo que resulta uno de los manjares predilectos de la cocina tradicional.